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La monopolización portuguesa del hockey patines


El hockey patines portugués ha mostrado un notable crecimiento en los últimos años. La capacidad monetaria de sus clubes ha hecho que gran parte de los mejores jugadores del mundo hayan escogido este como su destino. La liga portuguesa ha ido cobrando cada vez más importancia convirtiéndose para la mayoría de aficionados en la mejor a nivel mundial. Lo que podría parecer una gran noticia para nuestro deporte puede convertirse en una crisis sin precedentes, el hockey patines se está convirtiendo en un monopolio luso.

La ruta del hockey patines debería ser clara, la internacionalización. El objetivo aparente de las instituciones siempre ha sido el mismo, hacer llegar nuestro deporte al mayor número de países posible para tomar de esta forma una mayor importancia a nivel global. La realidad nos muestra algo muy distinto, la supremacía lusa esta consiguiendo incluso borrar países del panorama hoquístico.

Desde el comienzo de la temporada pasada Portugal ha organizado la gran mayoría de las competiciones a nivel europeo. Se han disputado la Euro U-17 (2021), la Euro U-19 (2021), la Eurocopa femenina (2021), la Eurocopa masculina (2021), la WS Europe Cup (2022), la fase final de la Champions masculina y la Euro U-23 (2023), y tienen ya otorgada la sede de la fase final de la Champions masculina y de la femenina. A estas restan pocas competiciones, la fase final de la Champions femenina de la pasada campaña, la Euro U-17 de esta temporada, las dos últimas ediciones de la Copa Continental y la WS Europe Cup que se disputará este fin de semana. El balance es claro, Portugal suma 9 competiciones, España 4 e Italia 1.

Se podrían justificar estos datos estos datos de varias formas. La primera en cuestión de resultados, aunque la realidad nos demuestra que la mayoría de triunfos han sido de los combinados españoles. Otra posible excusa podría ser la del éxito de asistencia, pero los datos más notables en este aspecto los dejó la Champions femenina de Gijón que batió el récord de asistencia en esta competición con 3.200 espectadores en la final, y la Euro U-17 consiguiendo sobrepasar incluso la capacidad del Olímpic de l’Ateneu de Sant Sadurní.

A todo esto se suman varias incoherencias. La que personalmente más me sorprende es la de la WS Europe Cup de la temporada pasada que con dos equipos españoles y dos italianos se disputó en Portugal y cuya retransmisión sólo se pudo seguir en portugués. Aunque siendo sinceros lo del idioma ya no sorprende, desde la llegada de la nueva junta al organismo europeo todas las locuciones se han dado únicamente en portugués. Triste es también que se haya dejado morir la Copa de las Naciones, probablemente la competición con mayor historia de nuestro deporte que se disputaba en Montreux (Suiza) desde 1921. Por cosas como esta no sorprende que aquellos que balbuceaban en el España-Francia hoy aplaudan la gesta de Barcelos y Sporting sin que la opinión pública se haga preguntas.


Con todos estos sucesos no entiendo cómo algunos se siguen sorprendiendo al ver un formato de Champions que excluye a los países con un hockey en vías de desarrollo. La realidad de nuestro deporte es triste, las competiciones internacionales cuentan con la representación de cada vez menos países. Estamos viviendo una de las mayores crisis de la historia de nuestro deporte, y mientras seguimos observado desde la barrera el nuevo monopolio portugués. Dejamos morir la esencia de hockey mundial para alimentar la de un sólo país.

FOTO: LUIS VELASCO

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